
DISCRIMINACIÓN EN
¿Cuantas veces quisiste comprar una entrada para un recital y te quedaste con las ganas o tuviste que esperar y conformarte con las localidades que quedaban?
Yo quería asistir a ese show de mi banda favorita, ese recital por el que tanto esperé. Ya podía sentir la emoción al escuchar los primeros acordes y todo el público saltando… Me imaginaba todo eso mientras hacía la cola para comprar mi entrada. Cuatro o cinco horas de cola, junto a otros miles de fans igual que yo. Pero la sorpresa fue cuando al llegar mi turno, el señor de la ventanilla me dice que ya no hay más localidades. Sólo quedaban las más caras, esas que sólo podría comprar invirtiendo casi todo mi sueldo de empleado, así que me volví a casa con una terrible desilusión y esperando que luego algún canal de
